El Hondo

Desde nuestra estimada sierra, o desde cualquier punto de la localidad con cierta altitud, divisamos unas inmensas “charcas” poco antes de llegar al horizonte, al mar, que no podemos dejar de comentar. 

Hacemos alusión a otro paraje de un gran valor ecológico, también muy apreciado por los crevillentinos, que desde el año 1988 está protegido y fue declarado parque natural por la Generalitat Valenciana en 1994: se trata del Parque Natural El Hondo, que compartimos con nuestra vecina ciudad d’Elx.

Expresado en otros términos, diremos que se sitúa en la llanura aluvial de la comarca del Baix Vinalopó, cerca de las salinas de Santa Pola, con las que comparte origen. Se considera la segunda zona húmeda en importancia de la Comunitat Valenciana.

El actual humedal del Hondo tiene su origen en 1923, cuando la Compañía de Riegos de Levante excavó el embalse de Levante; poco después, entre 1940 y 1942 se construyó el de Poniente. El agua de estos grandes depósitos, procedente del río Segura, permite regar cerca de 40.000 hectáreas situadas entre San Juan y Orihuela.

Hay que recordar que este terreno de aguas superficiales ocupa parte de la antigua Albufera de Elche. Esta laguna, creada por la desembocadura del río Vinalopó, fue desecada entre el Medievo y el siglo XVIII para transformarla en campos de cultivo. 

Recordamos su extraordinario valor ecológico, ya que en El Hondo habita una gran cantidad y diversidad de aves: encontramos el aguilucho lagunero, el águila pescadora, flamencos, garzas reales y fochas, además de diversas aves rapaces en invierno. Merecen una mención especial la cerceta pardilla y la malvasía cabeciblanca (ambas en peligro de extinción). Este espacio está clasificado como ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves) por la relevancia y abundancia de su avifauna.

También hallamos fauna ictíca representada por el fartet, la anguila, la carpa y el mújol. 

Cabe mencionar que los vecinos de Crevillent cazaban y pescaban allí cuando todavía estaba permitido.

En cuanto a la flora, encontramos carrizo y junco en las aguas poco profundas, así como los tarays, que son árboles autóctonos. Otras zonas albergan huertos de palmeras y árboles de ribera.

A los crevillentinos y crevillentinas nos place visitarlo en otoño, cuando ya se despide el sol asfixiante, y en primavera, cuando florecen muchas especies y la fauna despierta. La temporada invernal queda reservada para la gran cantidad de aves migratorias que se concentran en el Hondo debido a su clima benigno y su riqueza en nutrientes.

Es otro paraje del que nos sentimos orgullosos.

Como podemos ver en las fotografías, en lugar de usar remos tradicionales se impulsaban –perxaven empujando el fondo del agua con una vara larga o pértiga.

En el Parque Natural de El Hondo, los cazadores crevillentinos utilizaban bocoyes para montar puestos de caza de patos. Estos grandes toneles o botas se sumergían en el agua y les servían de escondite y camuflaje.

El recipiente que vemos en primer término es una jaula de cimbeles vivos. Cabe recordar que un cimbel es un pájaro verdadero o figurado que se utiliza como reclamo para atraer a otras aves.

En el capazo, los cazadores llevan cimbeles artificiales; en este caso de patos.

Rodeado de carrizos, el pescador se ayuda de la vara para hacer avanzar la barca valenciana, originaria de Sueca, que coexistía con la torrevejense.