moros y cristianos

Los orígenes de las Fiestas de Moros y Cristianos datan del año 1965, en el que un grupo de jóvenes impulsan la celebración en nuestra población de un pequeño desfile. Aquel primer año participaron dos filas de moros y dos de cristianos, dos formadas por crevillentinos y otras dos formados por festeros de Alcoy e Ibi.

En el año 1966 participan las primeras comparsas crevillentinas: Beduinos y Almogávares, con trajes propios, junto a los Marroquíes, con trajes alquilados. Incorporándose, en los años sucesivos, el resto de comparsas hasta configurar las 12 que participan hoy en día, 6 del bando moro y 6 del bando cristiano.

Una de las características de las fiestas de Crevillente es la destacada participación de la mujer, que adquiere un especial protagonismo en los desfiles, ya que muchas de ellas realizan ballets o coreografías durante el recorrido. Los trajes de las mujeres han ido evolucionando tanto en los diseños como en los tejidos y materiales empleados.

Dos capitanes, uno por el bando moro y otro por el cristiano, y doce reinas, seis por cada bando, son los cargos festeros que cada año se renuevan.

También destaca, como en cualquier otra celebración, la especial participación de los niños y niñas crevillentinos.

Otra de las características de la Fiesta de Moros y Cristianos es su desarrollo a través de lo que se denomina “trilogía festera”: Entradas, Embajadas y el Santo Patrón. Las embajadas son una representación que relata los hechos acaecidos en 1265: el pacto de convivencia entre el rey Jaime I y el ra´is de Crevillent.